Un repaso a lo que cada día nos depara...
En estas fechas, no hay pueblo o municipio que no tenga fiestas tradicionales. Sonido de charanga y olor a panceta. Mucho, mucho ruido. Todos esperan ansiosos que este año toque algún cantante o grupo de relumbrón, pero la crisis sigue haciendo estragos. Los precios de las consumiciones por las nubes. Fiestas, sí, pero diferentes.
Estas fiestas nos evaden de los efectos de esta interminable crisis, de la vergüenza de sobres y contabilidad “B”, del paro y de la progresiva destrucción de los servicios públicos.
La educación está peor, pero hoy toca fiesta. La sanidad se empobrece, pero hoy toca fiesta. Las personas minusválidas cada día están más desamparadas, pero hoy toca fiesta, mucha, mucha fiesta.
Existe una “epidemia de indiferencia” que provoca que muchas personas tengan la enfermedad de “mientras a mí no me toque ni puedo ni quiero hacer nada”. Así, no.
Diversión, fiestas. Resaca. Pero despierta…