Un repaso a lo que cada día nos depara...
La contaminación acústica es uno de los peores males del Siglo XXI.
“Contaminación acústica” hace hace referencia al ruido cuando éste se considera como un contaminante, es decir, un sonido molesto que puede producir efectos fisiológicos y psicológicos nocivos para una persona o grupo de personas.
Los instrumentos utilizados para medir el nivel de ruido se denominan sonómetros y proporcionan una indicación del nivel acústico, promediado en el tiempo, de las ondas sonoras que inciden sobre un micrófono.
La Policía Municipal de Leganés posee un sonómetro; hemos solicitado varias veces su uso para medir los perjuicios que nos causa la antigua Avenida de Brasil, actual Calle de la Vergüenza, pero la respuesta siempre es negativa. Este aparato debe estar para fines o asuntos más importantes que la propia finalidad para la que existe.
La propagación del sonido en el aire depende de muchos elementos: espacio, topografía, condiciones de la atmósfera,…
Los edificios situados en la la antigua Avenida de Brasil, actual Calle de la Vergüenza, tienen unas condiciones arquitectónicas deficientes que hacen retumbar y propagar los ruidos del tráfico. No es defecto de construcción es, desde luego, mala idea o desconocimiento absoluto de las normas más básicas para contener y evitar la contaminación acústica. Y esos edificios han sido construidos por el Emsule.
La medida principal antiruido es abrir la carretera de cuatro carriles que circula por detrás de los edificios de la antigua Avenida de Brasil, actual Calle de la Vergüenza. La excusa para no hacerlo es la dificultad para expropiar una finca, pero, creemos, que, de no salvarse este obstáculo, existirían otras opciones para abrir esa carretera evitando dicha finca. Todo consiste en tener ganas de hacer lo que se debe; y, cuanto antes, mejor.
Hay que establecer límites de velocidad muy inferiores a los actualmente están vigentes y, desde luego, hay que hacerlos cumplir. Eso es esencial e indiscutible. Más radar y más mano dura.
Es necesario repavimentar la antigua Avenida de Brasil, actual Calle de la Vergüenza. El estado del firme es lamentable.
Los ciudadanos de Leganés deben conocer el tema de la contaminación acústica con mayor profundidad. Tanto en escuelas como a través de los medios de comunicación debería incluirse esta materia así como otras cuestiones medioambientales. La educación es una de las mejores formas de acción preventiva.
Leemos hoy en los periódicos que “el Ayuntamiento de Madrid creará zonas de velocidad limitada según las necesidades acusticas de las calles con el objetivo de reducir el ruido. Se trata de sensibilizar y educar contra el ruido, fomentar la movilidad sostenible, mejorar el paisaje urbano y ordenar el territorio contra el ruido”.
Algunos Ayuntamientos como el de Madrid dan pasos decididos contra la contaminación acústica. Otros, como el de Leganés, ni se enteran ni quieren enterarse.
Los vecinos de la antigua Avenida de Brasil, actual Calle de la Vergüenza, y los de otras zonas del Municipio estamos hartos de tanta desidia, Señor Alcalde.