Un repaso a lo que cada día nos depara...
Érase una vez que se era un pequeño túnel en una glorieta con muchos, muchos años de retraso en su apertura.
Aquel día llegó y dicho túnel en Leganés se abrió, entre Barrio Solagua y Leganés Norte.
Pero una tarde de Nochebuena, cuando cayeron cuatro gotas, nuestro querido túnel se encharcó de agua hasta tal punto que hubo de ser cortado a la circulación.
Parece mentira que pueda quedar inservible un túnel con un breve chaparrón; estas cosas sólo pasan en Leganés y son debidas, sin duda, a un trabajo bien hecho por quien corresponda.
De chapuzas esta el mundo lleno.
Esperemos que el Ayuntamiento ponga los medios necesarios para que no vuelva a pasar este tipo de percances.
También deseamos que nuestro señor Alcalde, después de sanear su boca de langostinos, sea receptivo a las peticiones de los vecinos de la Avenida de Brasil y nos permita vivir y descansar con tranquilidad no sólo una noche fría de Navidad por lluvia, sino todos los días del año.
Cuidémonos todos, señores políticos, de naufragar sin salvavidas.
P.D.: no quisiera dejar de manifestar mi dolor por el accidente acaecido con las vallas que cerraban el túnel anegado de agua.