Un repaso a lo que cada día nos depara...
El ruido indeseado provoca dolores de cabeza y muchas molestias.
El tráfico de vehículos es una de las principales causas de contaminación acústica. Aunque el límite de ruido recomendable, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de sesenta y cinco decibelios, la realidad en la Calle Brasil es mucho más ruidosa.
Ante esta agresión acústica ni el Alcalde ni su equipo de gobierno tienen nada que decir.
DECRETO 78/1999, de 27 de mayo, por el que se regula el régimen de protección contra la contaminación acústica de la Comunidad de Madrid:
Artículo 29
Cuando en determinadas zonas o vías urbanas se aprecie una degradación notoria del medio por exceso de ruido imputable al tráfico, los Ayuntamientos correspondientes podrán prohibir o limitar dicho tráfico.
¿Por qué no limita el tráfico en la Calle Brasil, señor Montoya (PSOE)?
¿Por qué no limita el tráfico en la Calle Brasil, señor Calle (IU)?
Según la mayoría de las asociaciones que luchan contra el ruido, la legislación en esta materia es dispersa e insuficiente y en muchos casos no se cumple, porque no hay suficientes inspecciones ni actuaciones de las Administraciones Públicas para atajar este problema.
El Ayuntamiento de Leganés tiene capacidad para desarrollar normas propias contra la contaminación acústica y elaborar su propio mapa de ruidos para detectar los focos donde los decibelios se disparan.
Y ya están tardando en tomar medidas en la Calle Brasil. No podemos estar tres o cuatro años, o los que sean menester, en hacer un “mapa del ruido”.
Sufrir diariamente niveles excesivos de ruido afecta seriamente a la salud. La contaminación acústica provoca afecciones cardiovasculares, pérdida de oído, malestar, estrés, alteraciones del sueño, dificultades de comunicación y convivencia, conductas agresivas… La lista es lo suficientemente amplia como para tomarse en serio esta cuestión, señor Montoya.