Un repaso a lo que cada día nos depara...
“Ruido como sables,
ruido enloquecido,
ruido intolerable,
ruido incomprendido.
Ruido de frenazos,
ruido sin sentido,
ruido de arañazos,
ruido, ruido, ruido.”
(Joaquín Sabina; “Esta boca es mía”)
Agradecimiento a uno de los grandes de la música que señala un mal que nos esta envenenando poco a poco: el ruido.
Ruido infernal del motor de un coche viejo o de una moto a escape libre; ruido de camiones pesados que asustan.
Eso es lo que nos rodea a diario a los vecinos de los edificios adyacentes a la antigua Avenida de Brasil, actual Calle de la Vergüenza, y el Alcalde de Leganés, del PSOE, junto con sus socios de gobierno, de IU, mirando hacia otro lado.
Es una calle municipal y todos tenemos derecho a la movilidad, claro. Pero lo indignante es que esta calle es utilizada por cientos de conductores como vía de escape de la M40 y de la M45, yendo a una velocidad alta y provocando ruidos y molestias incalculables.
Los camiones de obras atajan indiscriminadamente por esta calle para llenar o vaciar sus contenedores olvidando que lo que tienen a menos de un metro de sus cargas son personas y niños que caminan por las aceras con el susto en el cuerpo ante tal mole de acero y escombros.
La situación se les ha ido de las manos. Y, lejos de rectificar o establecer medidas restrictivas, prohibitivas o protectoras, el Ayuntamiento de Leganés se ha encerrado en si mismo de una manera vergonzosa y cobarde, dejando correr la situación y dejando abandonados a cientos de vecinos.
Que vergüenza, Señor Alcalde, que un político como Usted, joven, demócrata y que se considera progresista, no sea capaz de atender a las penurias que están pasando sus vecinos. Ni siquiera se digna a contestar sus peticiones.
No sabemos hasta que punto este problema se hará más y más grande como un globo hasta que… explote en la cara de alguien.